Antes que nada, gracias por ayudarme a seguir escribiendo. No he podido evitar sentirme afligido por su comentario. Me permito responderle porque, de hecho, tenía ganas de redactar sobre este tema desde hace ya tiempo. Todas estas observaciones son meramente subjetivas, por lo que, pido perdón de antemano si mi manera de sentir las letras de este texto puedan ser incorrectas, pero, por eso son subjetivas, aunque a mi parecer UNIVERSALES. ¿Empiezo con un cuento disperso como siempre?
Eran dos personas, tan distintas y tan iguales entre sí. Se vieron, y antes de verse ya sabían que lo que iba a ocurrir traería problemas…
Él estaba en un momento en el que, la libertad era lo único que le llenaba después de ver cómo lo que había construido en 3 años se desmoronaba sin poder hacer nada para evitarlo. Podemos llamarlo Y; Y este hombre, Y, se consideraba un chico normal, eso sí, de los estrellados en vez de con estrella, disfrutaba cada momento porque, después de una temporada, larga temporada, había salido de una relación en la que sus sentimientos no afloraban, no surgían. Era una cárcel de la que le costó salir mucho tiempo, porque no tuvo la suerte de encontrar a alguien que le enseñara que lo que estaba teniendo, no era lo que tenía que tener.
Buscarlos y buscarlos (esos sentimientos) se había convertido en un “no más”, y resignado a no encontrar la pieza que necesitaba para su coche, fue a dejarlo aparcado sin esperanza de poder sentir el viento en su cara de nuevo. Hasta que…
A ella la podemos llamar X, y bajo una aparencia relativamente normal y feliz, convencional, se encontraba tanto que era difícil no pararse a escuchar o a mirar a ver qué ocurría dentro de aquellos ojos que decían mucho más que cualquier libro. Su mirada, su sonrisa, su manera de hablar, era una invitación a tirar la agenda personal por la ventana, a revolver el mundo bajo sus pies para volver a ponerlo todo en orden de nuevo. Era cuestión de tiempo que se cruzaran, tontamente, sin razón ni excusa, sin cuestión previa.
Y se juntaron… X e Y. Y ahí está, el mundo de repente se vuelve más pequeño, lleno de gente que simplemente balbucea, que habla en Balleno, se vuelve borrosa. Dicen tonterías! Todo es claro, todo es claro porque se escuchan el uno al otro, y lo que viene desde fuera parece ser extraño y un idioma distinto, que no merece la pena ni descifrar, porque todo lo que necesitan está ahí, en ese circulito, donde el aire siente que sobra.
Mirada, broma, sonrisa, todo es más grande, más exagerado. Las palabras cobran un sentido tan fuerte, que cualquiera de ellas podría tanto mover montañas como derribar a la persona más fuerte. (-¿Dónde está el amor…)
El simple hecho de saber que esa persona puede estar lejos y con dios (si, en minúsculas) sabe quién, es motivo de cólera. Los celos… Los celos son parte de nosotros, cuando el amor no está en su sitio surgen los celos, siempre y cuando esa persona no esté enferma, que las hay. Los celos son el colmo del miedo a perder algo, de la inseguridad de no reunir lo necesario para retenerlo. De una interpretación del estado mental transitorio de enajenación del que probablemente me hable usted.
Siempre y cuando no se está con esa persona, como bien me dijeron ayer, uno se siente incompleto, siente que le falta algo, y que le sobra uno mismo al mismo tiempo. Todo se vuelve gris, todo se vuelve oscuro, se empieza a tener la idea de que no es conveniente estar pasando por esto, porque confunde y da miedo. Sólo hay dos caminos, huir o enfrentarse. ¿Se puede huir?
Cuando se está con esa persona, el tiempo pasa más rápido, las horas maldicen el encuentro y se vengan marchándose. Todo parece una buena idea, todo parece un buen plan. El mundo está completamente a disposición de los enamorados, y ellos se sienten invencibles dispuestos a hacer cosas, cometer infracciones, que en un estado normal no harían. Todo suena mejor, todo sabe mejor, todo es un cuento, del que nadie quiere hablar del final.
Una caricia, un beso, se vuelven insultantes. Incluso llegan a ser fríos a veces. Se es más torpe, todo parece nuevo, como si fuera la primera vez. Lo mejor de todo es que en vez de dar más, a veces damos menos, aunque queramos lo contrario, porque apreciamos el valor de lo que estamos dando en esa caricia… Estamos dando una parte de nosotros que, tememos puede que no vuelva nunca. ¡Qué cantidad de sentimientos en el mismo momento!
Nos volvemos ansiosos, perdemos los nervios con más facilidad, nos gustan cosas que antes creíamos de “Muggles”… cambiamos costumbres… Y lo más gracioso de todo: Nos volvemos SUPER dramáticos. Hablamos sobre la muerte, sobre partir hacia muy lejos, desaparecer, morir por unas palabras, suponer desenlaces de probabilidades mínimas. Nos volvemos recelosos, temerosos, débiles. Nuestro cuerpo no puede aguantar tanta presión por tan poco. ¡Es una persona! Hay millones y millones, pero esa persona es capaz de reunir todo lo que puede albergar una bomba de 2 megatones.
El odio se vuelve amor, el amor se vuelve odio. El me pones de los nervios, estoy confuso, cansado, enfadado, triste, eufórico, pensativo, alegre, con ganas de comerme el mundo, etc. Es una inconsciencia que busca una palabra para definir lo que se está sintiendo, y como no encuentra ninguna que se acerque, la insulta lanzando las que conoce aleatoriamente. ¡A ver si acierta! Pobre cuerpo… debería preguntarle al alma que sabe más de todo eso. Ella tendría una solución a todo eso, la cuál es tan fácil que hasta asusta.
El alma sabe: Que quiere estar con esa persona, que es alguien que no se puede reemplazar. Que hay algo que se escapa de toda lógica que nos hace vibrar de una manera que si se explicara, Shakespeare y Cervantes se revolverían en su tumba. Que están conectados, de una manera casi enfermiza a veces. Dependiente, sincera, especial. Lo malo de esa persona no cuenta, porque por una cosa, una sola cosa buena que haya en ella, compensa todo lo que pueda pasar. La felicicidad es estar un minuto a su lado, un sólo minuto. Y si no se está, contando las horas para que ese minuto llegue. Buscarlo. Saber que esa persona está bien, aunque sea en la distancia, es motivo de alegría. Saber que pueda estar mal...
¿Quién sabe más, el alma o el organismo que nos juega malas pasadas? ¿A quién hacemos caso? ¿Qué hace falta explicar? Eso es pensar, y no se puede pensar con los pies fríos, como dice Pereza en una canción.
El amor tiene tanto significado que el intentar explicarlo es mancillar a la palabra y a la idea. Un insulto.
NO SE PUEDE. Por eso es el amor.
¿Cree usted ahora en él? ¿Ha dejado de hacerlo alguna vez? ¿Se ha sentido usted así alguna vez?
Juro a que lo ha hecho, y probablemente salió mal. Hace ya tiempo de eso. Hay que dar otra oportunidad, disfrutar de las personas que se encuentran en su camino (-¿Le suena?) y le hacen sentir todo eso. Hay trenes que pasan. Se pierden, o se cogen. A veces descarrilan, o no son el tren correcto (a mí me ha pasado alguna vez), pero uno de ellos será el que le lleve a su destino. Debo admitir que yo creo en todo esto, en lo que no suelo creer es el que haya uno para mí. Tal vez lo haya perdido, o ya haya pasado, o esté pasando en este mismo momento enfrente de mis orgullosas narices y lo esté dejando pasar. ¿Quién sabe? Eso no se puede saber por sí solo. Hace falta otra persona que lo corrobore.
La pregunta es: ¿El suyo ya ha pasado? ¿Está pasando? Cuando llegue el momento lo sabrá, como yo lo sabré también. Sólo tiene que preguntarle a esa persona; ¿Es nuestro tren? Todo cobra sentido si se pierde el miedo.
Después de la tormenta siempre llega la calma, se dice también. No existe la tormenta eterna.
¿Cree usted en él? Espero haberle ayudado.
Gracias por leerme.
Carlos Conde.
3 comentarios:
Me doy por aludida a esta respuesta, fui yo quien escribió : el mar en calma, nunca hizo experto al marinero, y creo que es a mí a la que respondes.
Claro que he conocido el amor , y su coste,( que cojan tu corazón lo pisen y luego te lo devuelvan), no me arrepiento de haberlo entregado , yo soy una persona que siempre valoro que alguien del que “estas enamorado” se puede desenamorar de ti , y tu de él, así es la vida de cambiante y fluctuante, pero cuando llega ese fin que esa persona que dice que estaba enamorado de ti, te deje con un mínimo de dignidad.
No creo en los celos ya que considero que implica falta de autoestima e inseguridad en uno mismo.
Lo del estado mental transitorio ,me refería a que cuando crees o estás en esa “época de amor” , te vuelves idiota, bobo y haces cosas que te sorprendes, cosas que decías yo nunca saldré con alguien que… y vas y con esa persona te comes las palabras con patatas.
Como he vivido cinco años en la que mi educación , me ha entrenado a pensar que cada ley tiene su trampa, considero que el amor es como una norma legal, siempre hay una ambigüedad u oscuridad , que no has visto , por eso no creo en el amor absoluto, ya que otra de mis frases es : “todo tiene un principio y un final”.
Pero lo que te quería decir en mi texto que sí que hay que luchar por esa mirada ,y tirarse al mar y disfrutar de la calma de sus aguas; y si te tiras y resulta que esta picado y una corriente te lleva al océano , pues buscar una barca que te salve y así tantas veces , hasta que se consiga ser feliz, creo en la felicidad y estabilidad; pero el amor me parece algo con mucho significado y que no se puede hablar a la ligera, y a veces pienso que solo es una palabra que se invento un escritor para que lo humanos luchemos por algo que solo existe en un cuento o en un guión..
Igual he resultado un poco contradictoria pero me he sentido alagada por la contestación ..Un saludo
http://truthseekerdaily.com/2013/10/where-there-is-love-there-is-life-mahatma-gandhi/
a la parrafada de ayer uno esta cita que una vez escuche en la serue fe mentes criminales y me volvi loca hasta encontrar el capitulo y creo q aunq el amor es dificil de definir esto se asimila a lo q yo creo: " alguien dijo una vez: amor es darle a alguien la caoavudad de destruirte, confiando en que no lo haga". Un saludo
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