La verdad sobre Prisciliano y el apostol Santiago

Hace siglo y medio aproximadamente, una Hispania romanizada, cansada de ver en lo que se había convertido su sueño, se tambaleaba. A pesar de la romanización y cristianización exitosa de todo el territorio peninsular, y de los años y años de guerras y unificación, las múltiples culturas que en nuestra antigua España convivían, pacíficamente como los celtas, o no tanto como los vascones, tenían mucho que aportar. Nos vamos a centrar en la vieja provincia de Gallaecia, o Galicia contemporáneamente llamada, donde una persona con sólo una idea, trajo de cabeza durante más de un milenio al gremio eclesiástico, y enamoró a su vez a millones de almas con su doctrina. 

Según nos cuenta lo poco que nos llega del siglo IV, Prisciliano era su nombre, y el Priscilianismo la razón principal que condujo a este hombre a convertirse en el primer hereje oficial, y en el más adorado de ellos, según podrán deducir de lo que les voy a contar; 
Decían las gentes de aquella época, que el priscilianismo era una variante del cristianismo primitivo, del cual se diferenciaba por una honestidad y un realismo tal vez muy avanzados moralmente para esos tiempos. Algunos decían que las tradiciones antiguas que profesaba este hombre no eran más que “fiestas de libertinaje en las que se entregaban a abominables excesos”. Otros decían que fue una doctrina con ideales de austeridad y respeto por los semejantes. 

Lo cierto es que si echamos un vistazo al I Concilio de Toledo (397-400), hay un apartado en el que condenan al profeta de “herético” por negar la naturaleza divina de Cristo. Si bien es cierto que era suficiente eso para ser acusado, desde este siglo XXI nuestra manera de ver las cosas es, con diferencia, menos extremista e ilusa. Nuestra mentalidad científica, filosófica, que pretende buscar la verdad. Esa verdad que científicos como Galileo Galilei, o un sabio hombre como éste Prisciliano, intentaban exponer, aún a expensas de lo que pudiere ocurrirles. 
La parte triste es que no se conservan escritos sobre esta doctrina, que seguramente hubiera sido más beneficiosa para nuestro pasado y presente si la hubieran dejado gritar con la fuerza que se merecía. 

En primer lugar porque en ella permitían a las mujeres participar activamente en los asuntos cotidianos, y ahí resumimos más de mil años, en los que las mujeres no han tenido ocasión de escribir, de pensar, de experimentar, y que sin duda hubieran sido más fructíferos si el priscilianismo hubiera seguido adelante, aunque fuera a la sombra del papado. ¿Cuántas mujeres como Marie Curie habrían aportado sus ideas a la sociedad, si les hubieran dejado? 

Y en segundo lugar, porque ellos, cristianos, han sabido aprovecharse de la trascendencia de esta leyenda y manipularla a su antojo. Debo añadir que siempre nos ceñimos a la verdad, y lo que se cuenta aquí es completamente cierto y está previamente contrastado, pero no está completamente demostrado aun habiendo pruebas irrefutables de ello. En el año 379 después de Cristo, Prisciliano empieza lo que será una verdadera historia de predicación, pasión y traslación; 

La predicación, donde allá en la Costa Da Morte, un hombre comienza a ganar adeptos por toda Hispania e insta al Clero a renunciar a su opulencia desmesurada. Consiguen excomulgarle, pero no frenar a todos sus séquitos, que se extienden ya hasta las Galias. Acusado de gnosticismo injustamente, no se da por vencido y gracias a su influencia es elevado a obispo de Ávila, siendo esta noticia de poco agrado para su enemigo Idacio. Ya habían pasado cinco años y Prisciliano, aprovechando su posición y su buen hacer, le es negada una audiencia con el Papa, pero consigue una audiencia con el Emperador Romano, y le convence de que dejen de perseguir a los Priscilianistas. 

La pasión; Un año más tarde, después de la perseverancia de Idacio e Itacio, que consiguen mediante múltiples sobornos que le juzguen, Prisciliano encuentra la muerte, en la Gala ciudad de Treverís, degollado. Y no solo él, sino también sus más allegados súbditos. 

Y la traslación; El priscilianismo siguió vivo unos siglos más, o lo que es lo mismo, lo que tardó el clero en intentar destruir toda evidencia de su existencia, pero Prisciliano, no. Había acabado su vida como un mártir, pero no era más que una hez para los ojos de la iglesia de Roma. Afortunadamente, aún tenía una cantidad enorme de gente que quería darle un descanso como el que una gran persona se merece. Llegaron a Treverís cinco años más tarde, desenterraron su cuerpo y peregrinaron con él de vuelta a su Galicia de origen. Toda esta controversia debía ser apaciguada, pues todo el mundo mantenía viva la llama de Prisciliano hasta el punto de provocar una crisis casi mayor que la provocada por Lutero. 

Parece ser que la dualidad de esta historia con la del apóstol Santiago no es una coincidencia. Dicen que después de ser asesinado este hombre, al igual que a Prisciliano, le mandaron de vuelta en peregrinación a Compostela, al mismísimo sitio. Pero la gente que hacía la peregrinación la hacía desde Francia y desde otra ruta que partía de Gran Bretaña. Hoy siguen haciendo el camino de Santiago desde Francia, siguiendo el mismo itinerario original del hereje degollado. ¿Sorprendido? Si bien el camino se venía haciendo desde el siglo V, las fuentes que cuentan la historia del apóstol Santiago son, las más antiguas, del siglo XII. Tiempo en el que aún celebraban concilios para desterrar a los heréticos Priscilianistas. 

Otro dato a añadir es lo que significa en Hebreo la famosa palabra “Xacobeo”, donde obtenemos dos resultados; “Venir agarrado al talón del hermano”, o “suplantación”. Dicho todo esto se debe añadir que el camino de Santiago original no termina en la catedral de Santiago De Compostela, edificada siglos más tarde, sino en el cabo Finisterre, donde como dice bien el nombre, creía el mundo antiguo que acababa la tierra y se abría el Hades. Cientos de miles de personas llegaban para ver cómo el sol, que transportaba en su haz de luz las almas de los difuntos, desaparecía en el abismo del infierno. Y con esa finalidad, sí que veo justificado que una persona en la Alta Edad Media recorra miles de kilómetros a pie, sobretodo la población pagana. 

Ya dando un gran salto porque no tenemos más remedio a falta de datos, paramos en el siglo XIX, cuando se dispusieron a abrir la tumba del apóstol, y donde encontraron dos cadáveres más. Tres personas para dar más misterio en lugar donde ha habido tanto. Después de una simple medición ósea de los restos, la conclusión a la que llegaron es que Santiago estaba allí, incuestionable para esa época incluso. Ya tiempo después, en nuestros días, nuevas investigaciones dan lugar a todo tipo de conclusiones como las que acabo de escribir, ya que no me las he inventado. Con los maravillosos equipos científicos de los que disponemos, podrían de una vez despejar este misterio y esta injusticia, pero como siempre, el Vaticano se niega rotundamente a autorizar otra incursión al lugar de la discordia. 

Para más inri, investigadores independientes dicen que en el momento de la exhumación se encontraron varias evidencias, que con celérrima actitud fueron destruidas, como una losa de piedra en latín con el nombre de Prisciliano. Ya les he contado la historia, que creo que es una de las más interesantes a nivel histórico que tenemos, sin resolver, por supuesto, gracias a la política irrisoria que caracteriza a la creencia de las creencias. A la fé que nos abraza y nos venda los ojos después de convencernos para cortarnos las manos, en promesa de recibir alas. Ahora saquen conclusiones, pero no sin leer antes mis recomendaciones personales; 

Si hacen el camino de Santiago, párense a mirar en lo alto de ella al apóstol pisando las cabezas de tres herejes y acuérdense de lo que han leído en este artículo. 

No acaben el peregrinaje en la catedral si quieren que el viaje sea único, ya que hay un camino hasta Finisterre lleno de petroglifos antiquísimos, que aún no han sido descifrados por nadie. Especial mención al Laberinto de Mogor. Y tal vez la próxima vez que lo recorran, puedan contar mientras paran y beben, esta historia, que les invito de antemano por si el escepticismo, a comprobar y desarrollar.

Carlos Conde

Fuentes: -Wikipedia y varios libros de historia de la Edad Antigua Tardía y Edad Media -“Historia mágica del camino de Santiago”. (Fernando Sánchez Dragó) -Cuarto milenio de Íker Jiménez

2 comentarios:

Anónimo dijo...

si eso fuera verdad harìa pero que muxa muxa pupita' :-) largo pero te hace pensar!

Unknown dijo...

Gracias querido anónimo! Ese es el plan. ;)