"Sueños"

No hay más que una noche para pensar, y esta es la elegida.
No necesito más que volver la vista atrás, o pasar las páginas de lo escrito anteriormente para darme cuenta de que algo en mí ha cambiado. Algo está corrupto... O se ha arreglado.

Sin más animos que los de abrir mi corazón otra vez, o tal vez habiendo alguno implícito pidiendo ayuda cual reo encerrado, me hallo reflexionando... y cuando los minutos van pasando me voy dando cuenta de que la decepción, arraigada en el olvido durante algún tiempo, va creciendo con ellos.

He olvidado estos ratos conmigo, contigo... ¡¿Qué más da?! Sabía que tenía que escaparme a mi desordenado subconsciente para darme cuenta que hacía tiempo que no pasaba por allí la escoba. Y allí que me planté celérrimo.
¡Dios! Esto es realmente un caos. Quito el polvo del sofá de los sentimientos y cojo un libro que hacía tiempo que no releía, en el cual al abrirlo sale un espejo que mi aliento se apresuró a empañar. Un rostro femenino de tez blanca, pelo negro largo me empieza a hablar, como enfadado por haber estado yo tanto tiempo sin visitar esos lugares. Aprovecho para explicarle el porqué de mi visita y a hacerle las preguntas que le tengo preparadas:

Dime niña. ¿Qué se ha secado en esta fuente? ¿Qué he perdido en mi camino hacia la imperfección? Ha pasado tiempo, y he conseguido varios de mis propósitos, pero en mi interior, desgastado por alguna fuerza que me consume, ha dejado de latir eso mientras miro a aquella chica mona de unos asientos allá en el autobús. He dejado de latir pensando en su filosofía, en lo bonito de verla ahora y no volver a hacerlo, como en esa canción de James Blunt. En los momentos a mi lado, pensando que estoy a tu lado... Mira, ya lo estoy volviendo a hacer...

Esto era lo que echaba de menos... Hay un cambio en mí y apareces tú:

Todo esto me viene a la cabeza sólo cuando pienso en tí, conocida desconocida. ¿Qué estás haciendo despertar en este témpano que soy yo, que mi conciencia consiguió omitir hasta que apareciste?
Claro que existo, pero no pienso. No quiero pensar. Por lo menos prefiero no hacerlo, porque me gusta dibujarte a mi antojo todas las noches sin que tengas una referencia real a la que poder dirigirme cuando los rayos de la mañana atraviesan mi persiana. Ya lo sé, está todo dentro de mi cabeza, pero no me digas nada. Déjame así. ¿Sabes qué?

Conocida... Desconocida... Te pondré un nombre, pero ahora no. Ahora déjame sólo agradecerte que me hayas recordado lo bonito que es soñarte, y por consiguiente, lo bonito que es soñar.

Te voy a poner un nombre, pero hoy no. Ahora no. Te quiero ahora porque no lo tienes. Porque no tienes cara, ni cuerpo, ni carnet de identidad. Eres todo lo que siempre he soñado, porque sueño.

Voy a soñarte un poco más, y acto seguido te guardaré bien adentro, donde a mí me gusta. Hasta luego. "Bona nox"

No hay comentarios: